{"id":4787,"date":"2023-06-02T23:33:53","date_gmt":"2023-06-02T23:33:53","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaacropolis.com\/?p=4787"},"modified":"2023-06-02T23:34:15","modified_gmt":"2023-06-02T23:34:15","slug":"la-caridad-y-el-altruismo-resolveran-la-pobreza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/la-caridad-y-el-altruismo-resolveran-la-pobreza\/columnas\/","title":{"rendered":"La caridad y el altruismo, \u00bfresolver\u00e1n la pobreza?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el ensayo de Oscar Wilde, publicado en 1891, El alma del hombre bajo el socialismo, queda plasmado su humanismo y su inter\u00e9s por un mundo mejor; su agud\u00edsimo ingenio y su erudici\u00f3n quedan de manifiesto en esta obra, una de las m\u00e1s controvertidas y pol\u00e9micas, donde concibe un socialismo poco ortodoxo, pero deja clara su comprensi\u00f3n de la doliente situaci\u00f3n de la humanidad y busca alternativas; critica severamente la caridad, el altruismo, as\u00ed como el discurso hip\u00f3crita de los se\u00f1ores del dinero. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Plantea Wilde, como lo han hecho otros grandes pensadores, en el caminar de la historia de la humanidad, el problema de la pobreza, de la injusta distribuci\u00f3n de la riqueza y la falsa salida promovida por los due\u00f1os del capital y aplicada, incluso, hasta por gente de buena fe, a quien la pobreza de sus semejantes conmueve y duele: \u201c\u2026 Es inevitable que se conmuevan, al verse rodeados de tan tremenda pobreza, tremenda fealdad, tremenda hambre\u201d. Expone que: \u201cEn el hombre, las emociones se suscitan m\u00e1s r\u00e1pidamente que la inteligencia [\u2026] es mucho m\u00e1s f\u00e1cil solidarizarse con el sufrimiento que con el pensamiento\u201d. De esta forma, dice, \u201ccon admirables, aunque mal dirigidas intenciones, en forma muy seria y con mucho sentimiento, se abocan a la tarea de remediar los males que ven. Pero sus remedios no curan la enfermedad: simplemente la prolongan. En realidad sus remedios son parte de la enfermedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ciertamente, en la actualidad, podemos comprobar que dichas aseveraciones son tan v\u00e1lidas, como lo fueron, incluso, en la sociedad esclavista y en la \u00e9poca que le toc\u00f3 vivir a Oscar Wilde: el hambre, la pobreza no se han acabado, pues como plantea el mismo Wilde al inicio de su obra, impera \u201cla s\u00f3rdida necesidad de vivir para otros\u2026\u201d Es decir, existe la imperiosa necesidad, en este sistema de producci\u00f3n capitalista, de vivir y trabajar para otros. Y mientras exista esa \u201cobligaci\u00f3n\u201d, existir\u00e1, necesariamente, la pobreza, pues la riqueza producida se concentra en los due\u00f1os del capital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Igualmente, sigue siendo tan cierto, como antes, que la caridad no resuelve la pobreza; al contrario, la prolonga y degrada al individuo; hoy la caridad se ha institucionalizado en limosna oficial; as\u00ed, se mantiene a trav\u00e9s de las ayudas monetarias, la idea en la poblaci\u00f3n que la recibe de que tiene una \u201cayuda\u201d, un \u201capoyo\u201d, que su gobierno \u201ces bueno\u201d; pero no logra entender que as\u00ed no se resuelve de ra\u00edz su situaci\u00f3n de pobreza; que esa \u201cayuda\u201d, as\u00ed como llega, el beneficiado se la come y queda pr\u00e1cticamente igual, esperando el pr\u00f3ximo dep\u00f3sito en su tarjetita para medio atender sus necesidades de alimentaci\u00f3n, salud, transporte, etc. Pero, adem\u00e1s, el \u201cbeneficiado\u201d no se ha dado cuenta de que a cambio de esa limosna oficial le quitaron todo lo dem\u00e1s a lo que ten\u00eda derecho: el derecho al acceso a la salud, a tener a sus hijos en guarder\u00edas, las Escuelas de Tiempo Completo, servicios p\u00fablicos de calidad en su colonia o comunidad, el derecho a la seguridad y a vivir sin violencia; agreg\u00e1ndole, todav\u00eda la humillaci\u00f3n de tener que negociar su libertad y democracia (su voto) a favor del partido en el poder. La caridad particular u oficial no ense\u00f1a al hombre a luchar, a rebelarse a su degradante situaci\u00f3n, lo vuelve conformista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el ensayo de referencia, Oscar Wilde dice que \u201c\u2026 no puedo comprender que aquel a quien esas leyes destrozan y hacen horrible la vida, pueda estar de acuerdo con que las mismas contin\u00faen\u201d; pero \u00e9l mismo se acerca a la explicaci\u00f3n de dicha situaci\u00f3n: \u201cEs simplemente que la miseria y la pobreza son tan absolutamente degradantes, y ejercen un efecto tan paralizante sobre la naturaleza humana, que ninguna clase (o sea, la clase de los despose\u00eddos-GOU-) tiene realmente conciencia de su propio sufrimiento. Debe dec\u00edrselo otra gente, y con frecuencia son absolutamente incr\u00e9dulos\u201d. Y esa gente, a quienes \u00e9l llama agitadores, yo los llamo educadores; \u00e9l dice que: \u201cLos agitadores son un conjunto de personas que interfiere, que perturba, que llega a una clase perfectamente contenta de la comunidad y siembra en ella la semilla del descontento. Es por esta raz\u00f3n que los agitadores son tan absolutamente necesarios. Sin ellos, en el estado incompleto en que nos hallamos, no se producir\u00eda adelanto alguno hacia la civilizaci\u00f3n\u201d. Un pensamiento, sin duda, muy cercano a la realidad, y no procede propiamente de un marxista. Quiz\u00e1s no sea exacto decir, como lo hace Oscar Wilde, que esa clase a la que llegan \u201clos agitadores\u201d sea una \u201cclase perfectamente contenta\u201d; es, desde mi punto de vista, una clase enajenada e indefensa, que no puede, por sus mismas circunstancias, atalayar una salida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son los educadores del proletariado quienes deben explicar la causa de tan degradante situaci\u00f3n y tambi\u00e9n la soluci\u00f3n; debe explicarse a los trabajadores, al pueblo, hacerles conciencia de ello y llamarlos a organizarse y educarse para formar el verdadero partido del pueblo mexicano y as\u00ed asumir las riendas de la naci\u00f3n en beneficio de los productores de la riqueza nacional; sin esos educadores, sin esos seres capaces de ir a cada rinc\u00f3n de nuestra patria aun a costa de su vida, como lo hicieron Conrado y Mercedes, no habr\u00e1 \u201cadelanto alguno hacia la civilizaci\u00f3n\u201d, hacia un futuro luminoso donde se puede vivir como verdadero ser humano, civilizado, libre de hambre y de enfermedades curables, con trabajo, educaci\u00f3n y cultura. Y, aunque exista esa incredulidad de la que habla Wilde, no hay otra opci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el ensayo de Oscar Wilde, publicado en 1891, El alma del hombre bajo el socialismo, queda plasmado su humanismo y su inter\u00e9s por un mundo mejor; su agud\u00edsimo ingenio&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":4788,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"two_page_speed":[],"_joinchat":[],"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-4787","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4787","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4787"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4787\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4789,"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4787\/revisions\/4789"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4788"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4787"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4787"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaacropolis.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4787"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}